Para hablar de la relación entre bloggers y community managers no emplearé opiniones sino estadísticas …

  1. Hay más mujeres community manager
  2. Hay más hombres bloggers

Esto se puede comprobar empíricamente y, para ello, os contaré un estudio de caso que seguro que más de uno ha experimentado …

Cuando era pequeño ya quería ser community manager, se lo decía a mi madre y ella, inconsciente e insensible a mis inquietudes, me contestaba “Deja las vueltas del pan y vete al parque“, así era de duda la vida en el barrio de Usera para un community manager.

Y es que las madres saben mucho, y si hay algo que todas las madres saben es que los hombres no valen de community manager, no hemos nacido para ello.

La que si nació para community manager era Sofía, una niña de 10 años que, cuando jugábamos a médicos siempre sabía a quien dejar arrimarse y se las pintaba sola para espantar moscones.

Esta habilidad  no era solo de Sofía, todas las niñas nacían con ella.

Los niños, sin embargo, nacemos con otra habilidad: contar a los amigos si Sofía nos había dejado auscultarla o no, y la verdad es que contar batallitas se nos da de vicio.

Este estudio de caso, que muchos podréis corroborar, es una prueba irrefutable de mi afirmación de que las chicas son mejores community managers y los chicos mejores bloggers.

También es de remarcar, siendo justos, que ambos necesitan del otro, juntos pero no revueltos (esto también me lo decía mi madre), como agua y aceite, unas veces encima y otras debajo.

Y es que Sofía no era nadie sin su nube de moscones alrededor, sin nadie que hablara de sus pecas y como sus trenzas brillaban al sol de Prado Luengo. Y los chicos, si no teníamos aventuras que contar sobre nuestros intentos con Sofía, solo nos quedaba jugar al fútbol, y eso ya se sabe que solo lo hacen bien unos pocos, y ganan millones.

Solo tenéis que mirar a vuestro alrededor y comprobarlo,  hay muchas más community manager chicas que chicos, y hay muchos más bloggers chicos que chicas.

Estos días estoy impartiendo un master de Community Managers para IAB, y cuando les ilustro sobre los perfiles de usuarios de comunidades de práctica (trolls, flame warriors, coffee klatch y demás personajes) las chicas se miran sonrientes contando experiencias en las que reconocen haber bregado con estos personajes pero ¿sabéis que hacen los chicos del curso? … mirarme con cara de mala leche, ocultando el rostro o haciéndose los despistados, como para que no se les reconozca en ninguno de esos perfiles indeseables de toda comunidad.

Más ejemplos: el otro día preguntaba en Twitter por definiciones cortas de community manager, aquí están las respuestas:

  1. Pastor de trolls
  2. Perroflauta
  3. Tipo que trabaja en casa mirando redes sociales
  4. Gestor de comunidades online
  5. Humo
  6. Socialadicto
  7. Vendedor a domicilio online
  8. Responsable de crear una fructífera comunidad
  9. Socializador
  10. Pregonero
  11. Gestor de redes sociales

¿Adivináis quien contestó cada respuesta? …

  1. Chico
  2. Chico
  3. Chico
  4. Chica
  5. Chico
  6. Chico
  7. Chico
  8. Bueno, chico pero quería quedar bien
  9. Chica
  10. Chico
  11. Chica

¿No percibís en las respuestas masculinas un resquemor, un matiz peyorativo en sus respuestas?. Sin embargo las chicas tratan de definirlo, aséptica y profesionalmente.

Pues esto es por culpa de muchas chicas como Sofía, no os quepa duda, que han hecho mella en los chicos.

Al menos, esto nos ha desarrollado a los chicos una capacidad especial para describir nuestros pesares y mala baba, por supuesto en los blogs.

Mientras, las chicas se mueven como pez en el agua quitándose de encima moscones en las redes sociales ¿lo pillas?

Pero, de nuevo, unos necesitamos de otros, bloggers de community managers y viceversa. Los bloggers aportamos contenido a las comunidades, las community managers nos gestionan la audiencia. Y luego nos preguntamos que por qué no hay comentarios en los blogs: claramente porque la mayoría de los bloggers son chicos y no es lo nuestro la conversación, nos va más alardear y “gurusear” desde la palestra que supone la columna de un blog.

Así que, al igual que en la vida, con esta asociación empírica que he demostrado, los bloggers y community managers somos como agua y aceite, mezclados pero no agitados, y al final siempre es el community manager quien decide quien va arriba …

Este texto es un extracto de la charla que impartí en el último Café & Twitts

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