Foursquare y Política

La inmersión de los políticos en las redes sociales es un tema aún pendiente, por mucho que de cara a las elecciones de rigor veamos una vorágine social en los representantes públicos.

Pero el acercamiento de los políticos profesionales al social media es débil y sin convicción, son pocos los que se atreven a dar el paso de Facebook a Twitter, y los que lo hacen no siempre aciertan con el mensaje, y no digamos con el “idioma“. Desde que empecé a participar activamente en política me ha llamado la atención el hecho de que la acción política se mueve principalmente en Facebook, dejando Twitter para usuarios avanzados o personas que ya disponían de un perfil previo (como un servidor).

Y es que Facebook es un entorno más controlable para el político, donde normalmente el decide el inicio de la conversación y el resto son mensajes “subordinados” a su intervención, algo mucho más parecido a lo que suelen estar acostumbrados. De hecho me suelo preguntar por qué no apuestan más por los blogs, donde este esquema es carta de naturaleza.

Pero bueno, esa es otra cuestión, otro día hablaré sobre mis impresiones acerca de Facebook y la política, hoy quería compartir mis impresiones acerca de algo más avanzado, no sé si inalcanzable para el común de los políticos: Foursquare.

Este servicio, Foursquare, es una red social de geolocalización con algunas características curiosas, casi simpáticas. La idea básica es hacer “check in” en los lugares que visitas (si ya existen en la base de datos de la aplicación) o darlos de alta (si aún no estuvieran). Hasta ahí sencillo, simplemente accedes desde tu móvil a la aplicación Foursquare, y en los “Places” buscas en el que estás y haces “check in“.

La utilidad es la que cada uno le de. En un entorno empresarial puede ser un método de mantener al resto del equipo informado de donde estás, o de poner de uñas a la competencia haciéndoles ver que estar en la central de un gran posible “partner“, allá cada uno con el uso que le dé o lo que cada “cotilla 2.0” quiera hacer de la información disponible.

En cualquier caso, tienes la opción de decidir quien ve tus “check ins” y quien no así que la privacidad la controlas tu mismo.

El lado lúdico de la aplicación es un sistema de premios: los badges y los majors. Un badge es una especie de chapa virtual que el software te regala cuando llegas a algún hito, como muchos check ins en distintos sitios, o si haces check in en distintos continentes. Lo de los major es el punto más cachondo de la aplicación, y es que cuando eres el usuario que más hace check in en un sitio te hace “alcalde” (major). No vas a pasar a formar parte del funcionariado, es un modo de llamarlo.

Entonces ¿qué encaje tiene esta aplicación en la política?, pues creo que muy interesante, pues ofrece un nivel de compromiso con la transparencia por encima de la media.

Imaginemos que estás en campaña y, mediante check ins, consigues el “major” de una buena parte de las localidades o barrios donde te presentas. Ese simple hecho ya está demostrando tu nivel de acercamiento a tus ciudadanos, no limitando tus contactos a una única visita institucional sino que vuelves a los lugares las veces suficientes como para ser alguien que “existe” ahí, síntoma de que no solo te reúnes por compromiso sino que realizas un seguimiento, te implicas.

Además, hay un factor de transparencia que, salvo en casos en que la seguridad personal lo impida, es un plus frente a la habitual falta de visibilidad de las actividades de los servidores públicos. Me refiero a reuniones con asociaciones, representantes sociales y personalidades. Siendo transparente, el político con vocación de objetividad y coherencia, podría mostrar que se reúne con todos, sin primar a unos actores sociales sobre otros.

Solo con estos dos aspectos se cambiarán muchas cosas en la percepción de la actividad política por parte de los ciudadanos, es un camino difícil pero posible si algunos de los que hemos dado ese salto a la vida pública empezamos a predicar con el ejemplo. No olvidemos que al aceptar un puesto de representación pública hemos cedido en parte nuestra privacidad y, al menos en el ejercicio de la actividad política, debemos ser transparentes.

Con una aceptación de la normalidad de este tipo de uso abierto de los medios sociales de geolocalización se puede hacer un gran servicio para cambiar la percepción que de los políticos tiene el ciudadano, demostrando (por ejemplo) que se cumplen con las funciones encomendadas por el mismo como la asistencia a los plenos, interés por los colectivos y revisión de las necesidades de los ciudadanos.

Poco a poco, seguro, pero la tendencia debería ser esta que propongo ¿no te parece?

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