¿Me hago un blog?

Una pregunta recurrente que me suelen hacer los medios tradicionales, como para quedar bien ante sus lectores (o vete a saber) es la letanía de “Entonces ¿usted recomienda a todo el mundo que se haga un blog?“. Vamos, como si yo vendiera alfombras o linimento Sloan.

Y es que la gente se equivoca muy a menudo de herramientas, no se da cuenta que la Web 2.0 es más una filosofía que una entrada para el último concierto de la banda pop emo del momento, parecen pensar que hacerse un blog es como hacerse un Facebook o un Tuenti, una cosa que hay que tener, donde hay que estar.

Pero no, como puedes imaginar, mi respuesta suele ser menos complaciente, más del tipo “pues no, si no sabes escribir ¿para qué vas ha hacer un blog? ¿para demostrar lo imbécil que eres?“. Y es que un blog no es para cualquiera, igual que un Ferrari no lo puede conducir cualquier pelao con carné de conducir, hace falta una base que, en un blog, no es distinta de la que necesitas para escribir en cualquier otro espacio.

Porque un blog no es una cosa donde hay que estar, un blog es un entorno, un medio, un espacio, como lo quieras llamar, es una hoja en blanco que espera a que tu la cubras con lo mejor o lo peor de ti, pero que la cubras de palabra escrita, sincera, un poco de ti mismo. Si eres fotógrafo y quieres compartir tus fotos tienes sitios mejores, como Flickr, pero si te gusta escribir, si tienes algo que escribir, si sabes escribir, hazte un blog y ponte a ello. Y es que …

Si quieres charlar con los amigos queda con ellos, si no te atreves o eres un triste búscalos en Facebook y ofrece la versión que de ti tiene tu mamá, pero si quieres que la gente te conozca, que sepa lo que de verdad piensas de las cosas, desde las tripas, hazte un blog y ponte a ello.

Si quieres soltar frases molonas que hagan creer a los demás que tu fondo es mucho mayor que lo que has sido capaz de poner en 140 caracteres lo tuyo es Twitter, pero si tienes mucho que contar, interese a los demás o no, porque es parte de ti, hazte un blog y ponte a ello.

Si quieres promocionar un producto y que la gente muestre con un clic si le gusta o no (y tu te lo crees), crea una campaña en Facebook o crea un #hashtag en Twitter, pero si quieres saber lo que la gente piensa de verdad de tu producto pregúntale a un blogger, que escriba sobre ello y comenten sus lectores.

Si quieres hacerte a la idea de que te informas lee la prensa, luego no te sorprendas si dejas de tener criterio propio, pero si quieres opiniones, distintas, personales, comprometidas, lee blogs.

Si vendes productos con fecha de caducidad, flor de  un día, haz una campaña megachachi en tu red social favorita, pero si quieres SEO, que los valores de un producto perduren y existan en la red, entonces crea un blog y habla de ellos.

Si quieres hacer tu marca personal no pretendas hacerlo contando lo que comes o bebes, a donde vas, en Facebook o Foursquare, son impresiones momentáneas que no reflejan tu personalidad. Forja tu identidad, crea tu branding en un blog, donde tus lectores sepan de verdad lo que te mueve, lo que te hace feliz y lo que te decepciona.

Si quieres el día de mañana leer la historia de tu vida, tus afectos, tus cambios, abre un blog. Incluso si quieres ábrelo solo para ti mismo, nadie te animará a hacerte amigo de nadie ni seguir a “gente como tu”, porque no hay nadie como tu.

Nadie puede echarte de tu blog, salvo tu mismo o la falta de inspiración.

No necesitas escribir un libro, ya lo escribes cada día en tu blog, por capítulos y aderezado con las críticas de tus lectores en cada página.

Y si, además, creas una comunidad de lectores alrededor de tu blog descubrirás que eres el community manager de tu blog.

Si quieres escribir en un blog no necesitas permiso de nadie ni carné de prensa, es tu medio, sin más línea editorial que la tuya ni más compromiso que tu propia inspiración, tiempo libre y ganas de escribir.

Un blog es el mejor reflejo de ti mismo, o el peor, pero es parte de ti, no trates de engañar a nadie en tu blog o te estarás engañando a ti mismo.

Si escribes en un blog te llamarán blogger pero tu sabes que eres escritor, y sin permiso de nadie.

No eres prescriptor por tener un blog, eres prescriptor si tienes una opinión, es tuya, meditada y la defiendes en tu blog.

Y, para finalizar, no olvides que tu blog es tuyo, tus visitas te las has ganado tu, y solo tu decides a donde va tu blog.

¡Los blogs dominarán el mundo!

Nota: si quieres más opiniones como estas mías acerca de lo que si y lo que no es un blog encontrarás grandes aportaciones en la conversación en Twitter bajo la etiqueta #bloggerfacts, que surgió mientras terminaba esta entrada.

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