En el mundillo Mac, un Switcher es aquél usuario que cambia de Windows a Mac, como es mi caso …

Buenas,
mi historia es para no contarla, por lo larga y triste, pero como
parece ser que ha hecho llorar y reir, me animo y os la cuento. Por supuesto, esta historia la escribí cuando llevaba aún poco tiempo con Mac. Actualmente ni siquiera me planteo cuestiones como las que me atenazaban aquellos días (incluso me hacen reir).

Y AL PRINCIPIO NO HABÍA UNO (HABÍA DOS)

Empecé hace ya un cerro de años (no digo cuantos que
luego me pilláis, y me siento joven aún) con un ordenador pre-MSDOS
(CP/M), la verdad, una auténtica virguería que heredé de un amiguete.
Era (es aún) un “portátil” Osborne, creo que el primero de la historia.
La verdad es que lo de portátil es un poco eufemismo, pues pesa como 11
kilogramos y tiene el aspecto de una máquina de coser de las de las
abuelas (esas con la tapa). Algo portátil es pues le quitas la tapa y
se convierte en el teclado, tiene una pantalla de fósforo verde como
una tele de taxista y, eso sí, tiene hasta MODEM. De hecho mi amigo
llevaba la contabilidad de su empresa desde el aparato ese. No sé
porqué en un momento dado me lo regaló y pasó a dormir el sueño de los
justos al desván, pues yo de informática por aquellos días la verdad es
que ni idea ni ganas. Más tarde quise sacarle partido pero no encontré
programas, salvo los que tenía (el SO, WordStar y otro para el MODEM).
Conseguí poner un par de comandos con un librito de CP/M que encontré
en la feria del libro, y poco más. Ahí está echando telarañas, pero me
da pena deshacerme de él.

Luego me compré un flamante 486 con 500 MB de HD y 8
MB de RAM “y CD-ROM a 4x”, vamos la caña. Cuando me llegó (lo encargué
a un compañero de curre piratilla) ya casi sabía usarlo pues me había
comprado un libro de MS-DOS. Mis colegas me decían que si estaba loco,
que la informatica se aprendía practicando no con libros, pero yo ni
caso (de hecho creo que tengo el Guinness por haber aprendido solfeo y
escritura musical de modo autodidacta) y cuando me llegó ya sabía que
para arrancar el windows había que poner win y algunas cosas más. Por
esas fechas no sabía siquiera que existían los Mac. Yo flipaba con los
comandos batch, mis menús que me creaba en MS-DOS y trabajando en
Symphony (la caña) con el F9-FILE-RETRIEVE, vamos un dechado de dominio
y facilidad.

Y SALÍ A LA VENTANA

Luego vino el Windows 3.1 y eso era otra cosa. Con
lo que me había costado aprender comandos ahora cualquiera podía abrir
ficheros, copiar, abrir programas, vamos una virguería y un insulto
para mis esfuerzos pasados. A partir de este momento me enfadé con
Microsoft manteniendo únicamente mi amor (sí, amor, soy así de raro)
por Excel, el mejor programa con diferencia.

… PARA DESCUBRIR UN PINGÜINO

Fue a partir de aquí que descubrí que había algo
llamado Unix que tenía una versión libre llamada Linux y me instalé (no
sin esfuerzo, una semana me costó, pero lo que aprendí) la primera
Slackware. A partir de este momento recobré mi amor por los
ordenadores. Yo volvía a tener el control, no los podía usar cualquiera
y hacía cosas inimaginables para Windows (escritorios virtuales,
multitarea real, etc.).

Pero mi historia de amor terminó (casi) con el
crecimiento de mis hijos. El sempiterno asunto de los juegos. No les
gustaba el Linux, no tenía los juegos de sus amigos y claro, encima mi
mujer dando la brasa con que siempre le cambio el ordenador, que si no
me sé estar quieto, etc., etc. Por el camino quedaron un par de PCs que
fueron muriendo en mis manos. También me compré un portátil clónico que
se murió hace pocos meses y lo descuarticé en venganza (parece mentira
la de cacharros que caben ahí). También pasaron por mis manos un par de
IBMs portátiles de segunda mano que pasaron a mejor vida, eso sí,
duraron algo más pues están mejor hechos que los clónicos, comprobado
por el efecto de gravedad. Así que compré un PC de escritorio ultimo
modelo (durante 2 meses) para los nenes, y luego otro, y luego otro. Me
harté de instalar todas las versiones de Windows desde el 3.11 hasta el
XP, especializándome en el 98 pues era el mejor (sic). Vamos, un
experto en joder discos y hacer particiones.

DESPUÉS DESCUBRÍ EL QUINTO ELEMENTO (SER SUPREMO)

Tras este trasiego, no sé como un día mi mujer me
vino con que le gustaba un ordenador (esto sí que era una novedad), y
resultó ser el primer iMac, ahora llamados eMac. El caso es que vi el
cielo abierto y me interesé. Mi interés creció cuando más tarde me
enteré que corría sobre un Unix para PPC, el X, y claro, parecía
tenerlo todo, o sea: facilidad de uso (para mi mujer), bonito (para mi
mujer), caro (para mi mujer), complicado si quieres (para mí),
personalizable a tope (para mí), estable (para mi mujer, bueno también
para mí), y con las X detrás. Además podías correr programas Windows
con el Virtual PC.

Y YA SOY MAQUERO (QUE FEO SUENA)

Aparentemente lo tenía todo, así que visto y no
visto me lancé y me compré un caprichito de PowerBook de 12″ con
Superdrive, 768 MB de Ram y 60 Gigas de disco (uno de los últimos de
1,33 GHz). La verdad, una monada de portátil, y ahí va mi experiencia
de mutante (es que eso del switcher me parece feo, la verdad): Llevo
poco con el ordenador, perdón el Mac, que eso de ordenador es para
ordenar y los Mac son para disfrutar, y reconozco que es un poco
petardo acostumbrarse a la distinta ubicación de los botones de
ventana, a que hay que cerrar ventana y aplicación, a no ver fácilmente
los ocultos, a que sea fácil y difícil a la vez (ventanas contra Unix),
a que tenga de todo y no veas de nada (apache, firewall, etc.). También
la novedad de las rutas tipo MacHD:mihome y alguna cosa más. Por el
contrario, el sistema de imágenes de disco (dmg) me encanta, el método
de instalar y desinstalar arrastrando me encanta (el día que lo
descubra MS inventará la partición ultrarrápida, porque se le olvidará
proteger los archivos de sistema), el navegador Safari me parece ideal
y va mas rápido que Explorer y Mozilla (que ya ni he instalado, aunque
lo echo de menos no sé por qué, bueno sí, porque era como mi revancha
al Explorer), el Mail, sencillo y efectivo, el Office (sorry, de MS,
recordad mi amor por Excel) va mejor que en Windows (??????). Vamos,
que estoy encantado. La airport detectó al momento la wifi de mi casa,
la impresora tuve suerte y era compatible (una Epson que funciona mejor
que en Windows, increíble), el escáner AGFA también. Tengo que
reconocer que de mi gusto por Linux me acostumbré a ciertas marcas que
suelen tener una política algo mas abierta que, por ejemplo, Lexmark.
La Superdrive va de lujo, grabando un DVD en menos de 12 minutos, no he
tenido los problemitas de píxeles, no hace ni pizca de ruido, se
calienta poco, bueno regular (comparado con otras máquinas infernales
que he tenido), y hasta ahora voy a toda mecha.

Aún me falta encontrar esos programas
imprescindibles a los que estaba acostumbrado en Windows. Por ejemplo,
el stuffit no me gusta, y menos que venga en el Mac en inglés. Hablo
inglés perfectamente, pero me parece un engaño. Me gustaba mas el
WinRAR, un verdadero todoterreno.También echo de menos el Trillian,
Total Commander, WinAmp, Audiograbber, EasyDivx y alguno más. Voy
encontrando programas parecidos para Mac, en el mismo orden: Xdonkey,
mucommander, iTunes, y para de contar. Con lo que me gusta enredar ya
lo encontraré.

Bueno, no me enrollo más, sólo que he vuelto a ser
novato (sniff). No sé compartir las fotos del iPhoto con mi mujer, no
encontraba el fichero de configuración del apache, y alguna cosilla
más, pero lo principal…desde el primer día, no, desde el primer
momento he disfrutado de un SO sólido y un ordenador, perdón Mac, que
funciona y no me falla, y en eso soy experto (en lo de hacer que
falle). Incluso me lo he llevado a la oficina para envidia de
compañeros, y les he hecho los truquitos habituales del efecto genie,
las animaciones del dock, como flipa el konfabulator y sus cucamonas de
escritorio, montando imágenes y sacando discos pulsando el teclado,
¡ah! Y cambiar de usuario, con eso sí que han flipado, y no sé cuantas
cosas más. Ya hay uno que me lo ha pedido y otro ha querido que cargara
un fichero Excel con macros y demás virguerías para ver si funcionaba.

Ya está, besos para ellas y abrazos para ellos. Estoy muy contento y ya es bastante.

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