Llevo ya muchos años escribiendo en blog, más de los que los agoreros decían que iban a durar los blogs y, aunque he ganado premios y recibido buenos apoyos y críticas, tengo que reconocer que he cometido muchos errores.

Ya sea por desconocimiento, o por seguir malos consejos, a lo largo de los más de 10 años que llevo escribiendo online ha habido algunos errores que considero fundamentales y que, actualmente, procuro no repetir, y comparto contigo por si quieres aprovechar mi experiencia en meter la pata.

1. Generar demasiadas expectativas

Uno de mis primeros errores, quizás por empezar demasiado lanzado, fue publicar muchos artículos, incurriendo en lo que suelo llamar “el síndrome del primer CD“, que es lo que les pasa a los grupos musicales que, en su primer lanzamiento, suelen publicar unos 20 temas, todos buenísimos, acuñados durante años de ensayos y conciertos, para que luego, en el segundo CD, y no digamos en los siguientes, solo queden restos, de menos calidad, incluso refritos.

Y es que generar demasiadas expectativas de publicación a los lectores te compromete, y si luego no cumples, y es casi imposible a no ser que te dediques exclusivamente a escribir, es una decepción, tanto para los lectores como para ti mismo.

Con el tiempo he aprendido que  hay que marcarse tiempos, decidir cuanto vas a publicar al día, a la semana o al mes, y cumplirlo. Por tus lectores para no marearles, por los buscadores para que sepan cada cuanto tiempo hacer seguimiento de tu sitio, por ti mismo para no perder el músculo al tiempo de no exigirte tanto que termines por ofrecer escritos de mala calidad.

2. Pretender ganar dinero con el blog

Se puede ganar dinero escribiendo en blogs, pero no por escribir en blogs, me explico. Uno puede fomentar, incluso crear, marca personal desde un blog, pero los blogs como modelo de negocio no funcionan, directamente.

Si algo he aprendido estos años es que la publicidad insertada en blogs no funciona, son migajas de las que el único que gana es Google y las empresas de afiliación. Al menos en España no te puedes ganar la vida con publicidad de contenido o patrocinada, puedes sacar para pagarte algún capricho y poco más.

Cuantas veces no me habrán dicho que Ayuda WordPress sería un cañón en los EUA, pero en España simplemente los blogs no son contemplados como medios a respetar, meramente existen, dan servicio y contenidos.

Hay otros modelos que si funcionan “alrededor” de un blog, como servicios profesionales que ofrezcas, conferencias, promociones negociadas y adaptadas a tu poder de prescripción, pero aún así es difícil aún en este país ganarse la vida exclusivamente con un blog, o de las sinergias generadas por un blog.

3. Los blogs colaborativos no funcionan

He participado en varias aventuras de blogs colaborativos, algunas con verdaderos primeros espadas de la escritura online, pero nunca han funcionado. Al final, o alguien tira del carro o la vida manda y este tipo de proyectos no perduran.

Unas veces porque no se obtiene retorno por el esfuerzo de participar en un blog colaborativo, otras porque los blogs tienen un componente de ego que no se satisface totalmente en un proyecto colaborativo, y en ocasiones simplemente porque no aporta nada, ni a los lectores ni al escritor.

Yo mismo he abierto a colaboraciones varios de mis blogs, pero el resultado siempre es el mismo, los colaboradores empiezan con mucho ánimo y poco a poco se van desanimando, prefiriendo tener su propio espacio.

Sigo pensando que es buena idea, pero sinceramente no vislumbro la manera de hacer viable, y con alguna perdurabilidad, un blog colaborativo.

4. Pretender saber de todo

Uno no sabe de todo, así de simple, y aunque en un blog personal podría decirse que cabe todo la verdad es que no es así. A uno se le reconoce por los temas que domina, y aunque en un café puedes hablar de todo, a la hora de escribir sobre todo tipo de temas se denotan las carencias.

La especialización a la hora de escribir en blogs es vital, casi obligatoria. Y no quiero decir con esto que no puedas en tu blog personal compartir las fotos de las vacaciones o “lanzarte” un día hablando del sexo de los ángeles, pero si hay que ser sincero y coherente con lo que uno sabe y domina, que es por lo que seremos valorados.

A fin de cuentas, un blog es quizás la herramienta más potente de branding, y como ello hay que verlo. Pretender abarcar todo tipo de campos solo está al alcance de genios como Da Vinci, y hasta a esta maravilla de la naturaleza solo se le reconoció por algunas de las múltiples disciplinas que cultivo y en las que destacó.

Yo mismo empecé escribiendo sobre el mundo Mac, porque mi experiencia de años en Macuarium me facilitó conocimientos que compartir, pero con el tiempo fui perdiendo el contacto con este tema y evolucionando. Durante un tiempo quise seguir escribiendo sobre esa temática en la que fui referente, pero me di cuenta de que yo había evolucionado hacia otros temas, y me iba quedando desfasado en los previos. Me di cuenta tarde, y por eso lo considero un error.

Por descontado que habrá evolución, pues las personas vamos avanzando y ampliando nuestros campos de acción, pero hay que ser coherente con lo que uno sabe, y con lo que no. Incluso, si dominas varios temas, es mejor tener un blog distinto para cada uno de ellos.

5. Volverme loco con el SEO

Vale que me ha servido para aprender mucho sobre SEO “on page estos años, pero durante un tiempo me centré demasiado en la escritura “SEO friendly” y olvidé los 2 básicos de toda publicación:

  1. Un buen titular
  2. Contenido original de calidad

Hay tanta información sobre posicionamiento en buscadores, sobre técnicas para mejorar un texto de cara al SEO, sobre el uso de keywords y su densidad, sobre los “metas“, que puedes llegar a hacer barbaridades como esos posts que últimamente veo por ahí en los que en el titular solo ves keywords y hashtags, en las entradillas (o extractos) se milimetra el uso de negritas en las palabras clave principales y los textos pierden sentido al tratar de encajar con precisión la densidad de keywords, longitud idónea, generación de buenos snippets y demás gaitas SEO.

Afortunadamente nunca llegué a esos extremos pero si perdí mucho tiempo en técnicas de posicionamiento que, en ocasiones, limitaron mi inspiración y originalidad.

No es malo saber de posicionamiento en buscadores, pero aplícalo como lo harías con los formatos en los textos: primero escribe y luego “mejora” tu artículo antes de publicarlo.

6. Plugins, plugins, plugins

WordPress es el mejor sistema de publicación, y una de sus virtudes son los plugins, esas mini aplicaciones que extienden su funcionalidad hasta el infinito, pero  un uso excesivo y, sobre todo, poner demasiado el foco en las utilidades de tu blog en vez de el contenido, te hacen perder el norte del objetivo de un blog: escribir.

Cuando descubres el universo de los plugins, probando todos los que ves por ahí, terminas por tener un sitio muy funcional pero nada interesante en cuanto a contenidos. En este asunto, como en casi todo en la vida, menos es más. Antes de lanzarte a instalar todo lo que te parezca “guay” piensa, planifica, decide qué funcionalidades básicas debe tener tu blog, instálalas y dedícate a escribir.

Las funcionalidades (plugins) básicas deberían ser estas:

  • Compartir en redes sociales
  • Suscripción por email
  • Artículos relacionados
  • Visualización en dispositivos móviles

7. Perder tiempo con el diseño

No digo que no haya que elegir un buen tema WordPress o un buen diseño CSS, sino que no debe ser tu prioridad. Por muy bonito que se vea tu blog, si no ofreces contenido interesante será un bonito traje pero sin nada dentro.

En estos días en los que ya casi nadie lee directamente los blogs, sino que los visualiza a través de lectores RSS, o en utilidades de solo texto como el “Lector” del navegador Safari o utilidades como Read it later, es casi cuestión de gusto por el pasado emplear demasiado tiempo en la elección de una plantilla para tu blog, no digamos andar cambiando cada dos por tres.

Vas a probar muchos diseños, sobre todo al principio, pero pasa cuanto antes ese sarampión, elige un diseño claro, orientado al lector, con algún elemento de branding y ponte a escribir.

Actualmente suelo cambiar de diseño cada año, y a veces más tiempo, y como nunca encuentro nada que me satisfaga totalmente, creo que terminaré por usar el tema por defecto de WordPress, que funciona de maravilla, es perfecto para leer y con un diseño sencillo y claro.


Bueno, seguro que he cometido más errores, pero ahora mismo no me acuerdo de ninguno más, o no los considero de importancia. Si me gustaría saber si coincides conmigo en alguno de estos errores, o si consideras que has cometido otros y, lo que es más importante, qué enseñanza has sacado de ellos.

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