Estimado Sr/Sra futuro Switcher

Sirva la presente para informarle que los productos de Apple no son perfectos y, de este modo, no se lleve usted a engaño ante la futura compra de un Mac/iPod/iLoquesea.

Empiezo esta epístola haciendo un poco de reflexión acerca del momento emotivo y especial que supone el acercamiento al Mundo Mac.

Muchos, como usted, hemos pasado por ese marasmo de sensaciones incómodas después de haber sido usuario de informática personal y/o profesional durante un largo periodo. Unos empezamos con los Spectrum, otros con “peceras” con MS-DOS, otros conocimos este mundillo ya con las ventanitas de Windows. Pero si está leyendo esta carta es, probablemente, porque nunca antes tuvo un Mac y ahora ‘se lo está pensando’.

Y, claro, pues se ha puesto a buscar como un loco en la Red de redes todo lo que tenga que ver con tu posible futura adquisición.

Y se encuentra con sitios como este donde la gente goza de una felicidad casi exasperante, que parece que van fumados o que nunca han tenido un mal cuelgue en el ordenador. Y se pregunta … “¿Será tan fantástico esto o es que esta gente son de una secta?“.

Pero antes de llegar aquí ha pasado por una pesadilla que nos es familiar. Y como somos gente maja vamos a empatizar con usted antes de que saque conclusiones precipitadas …

¿Está la verdad ahí afuera?

Seguro que has pasado por mas de un ordenador y mas de un Sistema Operativo (sic). Y cada vez que se te atascaba algo, cada vez que el ordenador hacía lo que le parecía a el en vez de lo que tu querías, cada vez que te tirabas mas tiempo configurando la máquina que utilizándola para lo que se suponía que la habías comprado, te preguntabas … “¿Es que no hay ordenadores que ‘simplemente’ funcionen?”.

Y, fíjate tu, que un día te enteras por un anuncio/amigo/web/llamaloX que existen unos ordenadores Apple que no solo son una monada estéticamente sino que tienen un SISTEMA OPERATIVO (con mayúsculas) que te hace la vida mas fácil (o eso dicen), donde todo es como mas bonito, donde no hay que preocuparse de cuelgues, donde ¡NO HAY VIRUS! y, por supuesto, no te lo crees.

Pero, y sin poderlo evitar, ya tienes metido el gusanillo (de la manzana) dentro y empiezas a interesarte por ellos, miras la web de Apple, rebuscas en Google para encontrar imágenes y en poco tiempo los ordenadores no-Mac te empiezan a parecer todos iguales, cada vez soportas peor los reinicios de Windows, te empiezan a pesar tantos años dedicados al Defragmentador, el Registro de Windows y al disco de instalación del puñetero win.

Y es en ese momento en el que empiezas a plantearte en serio la posibilidad de comprar un Mac …

Son caros ¿verdad?

Pues no, no es cierto, lo eran. Ahora mismo un Mac es comparable en precio a cualquier ordenador de marca y eso te sorprende, pero negativamente …

Porque … si no son TAN caros como pensabas ¿como es que son tan buenos y no los tiene todo quisque?.

Miras y remiras las especificaciones de los Mac para descubrir el “engaño” y no encuentras nada raro. Es mas, ¡si tienen lo mismo que un PC o mas!. Entonces, ¿como es que no están a la venta en todos lados?

Te pones a buscar y resulta que no, no se encuentran en cualquier sitio. Plantearte la tesitura de comprar un Mac es como comprar droga ilegal. Sabes que existe, incluso puedes conocer a gente que la consume pero no está muy claro donde la consigue. “¡A ver si es que van a tener algo malo!“.

Y, bueno, ‘exactamente’ como las drogas no es, pero se encuentra en pocos sitios. Pero vaya, que El Corte Inglés, FNAC y otros no se precian precisamente por vender drogas así que igual es que es solo algo “exclusivo”.

Habrá que investigar un poco mas que algo debe pasar para tanto misterio …


¡Mac existe! – Datos sobre el iMundo

Y ahí es donde descubres que los Mac no existen en la calle pero si en Internet. Echas mano de tu buscador favorito y te salen unas cuantas referencias: Búsqueda Mac (en concreto millones de ellas)

Es en este momento en que empiezas a llamar a tus amigos iPaco, iManolo o iPeassochavala porque descubres que hay un iMundo a tu alrededor que no sabías que existía. Estás casi perdido, lo siento.

Ya empiezas a ver un mundo de luz donde antes solo había oscuridad. Ves ordenadores que no tienes porque esconder (¡de hecho le gustan hasta a tu chica!) sino que encima quedan estupendamente en el salón y hacen juego con la última mesa que habéis comprado en iKea (¡leñe, estos deben ser también de la secta!). No solo no vas a tener que guarecerte en una habitación oscura para jugar con el ordenador sino que hasta podrás compartir experiencias informáticas con la familia y hacer todo eso que prometen … y a la vista de todos. (Nota del editor: bueno, igual esto no es tan buena idea porque antes el ordenador era Tu Tesorooooo y ahora lo mismo te toca compartirlo porque les gustará a todos)

El caso es que estás a punto de tirar de tus preciados ahorros. Ya miras de reojo a tu flamante (y pesada, y negra, y aparatosa) pecera seguro de que tiene los días contados. Cada vez que la usas sientes que estás a punto de abandonar ese mundo oscuro, inseguro y tedioso para entrar en el luminoso iMundo.


Y ahora … ¿cual me compro?

Es que son todos tan majos …

Pero bueno, por algo hay que decidirse así que descubres que hay una gama Pro con megaordenadores que parecen sacados de StarTrek, una gama iLife que son una delicia y hechos para “adaptarse a tí”. Incluso hay Macs baratos como el MacMini.

Una vez estudiadas las opciones (y descubierto que tampoco has ahorrado tanto el pasado año) te decantas por un iMac, pues parece ser que es el Apple mas Mac, el mas avanzado y, muy importante, el que menos se parece a todos los ordenadores que has tenido antes. De hecho es siempre mi recomendación como primer Mac.

Te acercas a la tienda donde venden Macs cual toxicómano y, una vez frente al dependiente, sin saber como, oyes una voz en off (que si, que es la tuya) que pregunta “Oye chaval, ¿quería un Mazintos de esos?”. Leche, pues has quedado fatal porque se dice “Makintos de esos” y no “mazintos“, pero bueno, igual hay mas suerte la próxima vez.

Y el chavalote, con aire de suficiencia te suelta “Y … ¿que modelo quería?”. Y tu … (“¡Mierda! ¿como se dirá? ¿iMac o aiMac?, voy a quedar de pena, no voy a parecer suficientemente guay”). Te decantas por la castellanización y le dices “Pues si, quiero un iMac de los últimos. Eso si, que tenga de todo”. Vaya hombre, si solo te ha faltado decir “con ratón y todo” como el del chiste. A ver si mejora la cosa …

Pues no, resulta que hay una promoción esa semana de peceras de la marca Hi-Tech Trojan y el tipo empieza que si estos son mejores, que si son mas compatibles, que si tienen hasta Messenger. Pero no, tu estás decidido y con aire de suficiencia le sueltas la célebre frase de “Si, gracias pero ya tengo de esos, ahora quiero un Mac a ver que tal”. Macho, ahí has dado en el clavo. En un segundo has pasado de “palurdo compra ordeñador” a “triunfador adquiere lo masssss”.


¡Ven con papá!

Como si acabaras de robar un banco, sales con tu caja hacia el coche, miras a todos lados, ocultas ese oscuro objeto de placer de las inconscientes miradas de esos semihumanos que cargan con carritos de compra. Acabas de entrar en otra dimensión y nadie debe saberlo aún. Ya tienes una mirada especial, ya eres de la secta pero no deben descubrirlo, debes guardar el secreto.

En casa aún no saben la que les espera …

Igual que si acabases de comprar un perrito, lo primero que haces al llegar a casa es inmortalizar el evento. Haces fotos hasta del celofán, grabas en vídeo el momento en que quitas el polispan, te sorprendes de cada logo con la manzanita (vamos, como si acabaras de recuperarte de un coma después de 30 años). Tu familia no sale de su asombro, pero en el fondo reconocen que el ordenador “esta bien, es bonito, es distinto eso si”,  “a ver si este te dura mas que los otros” (un escalofrío recorre todo tu cuerpo — ¿y si al final era mentira que los Mac eran TAN buenos?)

Pero ahora todo da igual. ¡Es taaaaan mono!. Todo está donde debe de estar, tu mujer no da a basto de recogerte la baba cuando descubres las patillas que recogen el cable del cargador, tu hija quiere invitar a sus amigas a verlo, los cables han dejado de ser un problema y … ¡Es tan monoooooo!.

Lo enciendes y … arranca a la primera, te saluda, te pone música, sale un vídeo que te parece lo mejor que se ha hecho nunca. Y cuando tienes ante ti el Finder ya sabes que has dado el paso, que nada volverá a ser igual, que has entrado en las garras de la bestia. Que Mac … eres tu.


¡Es taaaan mono!

Que no quieres que le pase nada. Te ha costado tanto decidirte, pero elegiste la pastilla del color adecuado (el blanco) y aquí estás, frente a todo un Mac.

Después de semanas de disfrute, de descubrir que tienes los mismos programas que usabas antes, que no necesitas configurar nada, que la cámara no te pide controladores, tu Mac sabe que aplicación abrir para cada cosa (¡que listo!), que no tienes antivirus y estás tan pancho. Te das cuenta de que POR FIN estás utilizando el ordenador para algo útil. Has organizado tus fotos, recuperado tus vídeos caseros, oyes tu música, ves películas desde tu sillón con el “mando a distancia”. La vida te sonríe.

Pero un día aciago, pasa algo, le das al botón (ese que se desliza ahí detrás) y no arranca. Tu mujer, al acecho, te dice eso de “ya decía yo que no podía ser tan bueno“. Y entras en un mar de dudas …


¡Se estropea!

Pues si, y si no habías caído antes en este pequeño detalle es porque estabas demasiado alucinado con tu compra, te habías autoconvencido tanto del cambio que no querías siquiera pensar en cosas tan obvias como que:

  • Un Mac es un dispositivo electrónico
  • Fabricado por humanos
  • Con componentes estándar del mercado
  • Tiene cables y demás cacharrería electrónica
  • Hecho de materiales “de este planeta” y no de Vulcano u otra galaxia lejana

Y es cierto que los Mac están mejor acabados que la mayoría, que utilizan componentes de calidad, que son mas avanzados e incorporan las mejores tecnologías de gestión de temperatura, que el Sistema Operativo no escacharra el ordenador. Pero no son eternos y mucho menos indestructibles. A veces pasa.

Pero claro, cuando se te ralla el iPod no piensas que no debías llevarlo en el bolsillo con cremallera … porque es un iPod y ¡son lo massssss!, cuando se te estropicia el disco duro no te acuerdas de las miles de horas conectado a los P2P ni de que tiene circuitos, cables y piezas con rozamiento que se desgastan, cuando la placa o la TFT se quema no te acuerdas de que la instalación eléctrica de tu casa no está protegida y de que no te quisiste gastar la pasta en un SAI porque es un Mac y ¡son lo masssss!, si la batería del iPod o del SuperRatón se gastan no te lo crees porque … ¡son Apple y son lo masssss!. Pero llevan pilas y baterías y … ¡Sorpresa! … se agotan y tienen vida útil como las de “este Planeta”.

Pobre Switcher, tu que pensabas que comprando un Apple ibas a tener el objeto de tus deseos para siempre pero no caíste en la cuenta de que es como un coche que, por buena que sea la marca, no están libres de atascos para entrar a la ciudad, ni de reparaciones mecánicas ni de errores de fabricación ni de fallos.


¿Por qué?

Muy sencillo …

Es tan grande nuestra espectativa ante la compra de un producto de Apple que la (posible) decepción es aún superior, si cabe. Tenemos tanta esperanza en abandonar el arroyo de los usuarios de electrónica “estándar” y acceder al Olimpo del iMundo que cuando tenemos el más mínimo problema se nos cae encima toda la iLife, iMac, iLoquesea.

Y nos sentimos estafados, engañados, deprimidos y defenestrados …

Y, a partir de ahí, cada vez que leemos de un maquero feliz se nos revuelven las tripas, pero no por el, sino por la envidia cochina de saber la satisfacción que dan estos objetos de deseo y, por ende, la decepción que se sufre cuando te dan un disgusto por pequeño que sea.

Yo lo comparo al primer arañazo del flamante coche nuevo, o incluso el segundo. ¡No nos lo podemos creer!, hemos empleado tanta ilusión, dinero y fantasías que no podemos asumir que sea “mortal”, y eses primer arañazo (como el del iPod) nos devuelve, sin paracaidas ni motor de emergencia, al frío suelo de la realidad.

Pero no estés triste.


¡Alegra esa cara!

¡Venga, que no pasa nada! Es solo que debes mirar de frente las cosas, has de ser consciente de que no estás adquiriendo un trozo de cielo … aunque lo parezca, que no estás entrando en una élite inmaculada … aunque te sientas mejor, que no vas a dejar de pagar letras para montar en la Nave Enterprise … aunque lo desees.

Y así, cuando tengas algún problemilla con tu Mac, iPod o lo que sea, te lo tomarás de otra manera, no EXIGIRÁS una solución, ni te llevarás un mal rato por un … cacharro con cables.

Es mas, si fueran perfectos no haría falta CiberPrensa ni Macuarium, y eso sería terrible :D

De este modo disfrutarás, y esto te lo aseguro, de tu Mac/iPod/iLoquesea desde el primer día hasta el último y el día que pase a mejor vida ya estarás de nuevo en el primer estado de pre-switcher, ese estado antinatural que nos provocan los productos de la empresa esa de la manzana.

Un abrazo y nos leemos.

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