Actualmente el Marketing se mueve sin lugar a dudas del tradicional marketing B2C (del inglés Business to Consumer – de negocio al consumidor) al marketing C2C (consumidor a consumidor). Es la era de la información y estamos inundados de cantidades abrumadoras de información … el marketing tradicional está muerto o en graves problemas.

La publicidad impresa y en medios tradicionales cada vez cuesta mas y produce unos resultados mas paupérrimos. Los vendedores tradicionales son casi dinosaurios. Simplemente, la gente no tiene tiempo para elegir entre la sobrecarga de información. Hay que hacer algo distingo a la simple promoción, venta y  publicidad.

Sin embargo,  si tomamos las orientaciones, los puntos de vista, los ángulos de perspectiva  como lugares desde donde mirar a nuestro alrededor, nos daremos cuenta de que no hay un punto de vista mas válido que  el otro, solo son puntos de vista, y cada uno con algo que decir.

El modo tradicional de marketing B2C es una perspectiva y el modo C2C es otra perspectiva. No hay nada inherentemente malo, correcto o incorrecto en ver las cosas desde una u otra perspectiva. Hay, sin embargo, algo profundamente erróneo en mirar las cosas desde un solo punto de vista pues te da una imagen incompleta y desfigurada. Tenemos que equilibrar entre ambos métodos para asegurar la efectividad a la hora de promocionar nuestro producto, nuestro servicio, nuestra propia personalidad.

La nueva generación de público conectado contribuye y participa en lo que se ha venido a llamar la Web 2.0, una suerte de entorno colaborativo que busca el contenido mas allá del continente. Y es en este entorno en el que el marketing C2C tiene lugar y su campo de crecimiento.

Ya no hay tampoco limitaciones de espacio, ni controles ante la libertad de expresión mas allá de la propia autocensura. Por este mismo motivo, las reputaciones se construyen y, al tiempo, pueden destruirse en cuestión de segundos. La Web actual informa desde el punto de vista del consumidor, y este mismo receptor de la información retroalimenta y difunde esa información dándole la validez de la opinión libre del originador. Además, se mantiene la trazabilidad de la información con lo que no se despersonaliza el mensaje en ningún punto.

Y esto es una evolución, una realidad en la que se mueve una nueva generación de consumidores que puedes ver como una amenaza o como una oportunidad. El nuevo consumidor se distingue de la masa con su singularidad, acepta esa impronta y entra en comunicación, acepta el reto.

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