Quiero compartir contigo un sencillo truco para conseguir que más gente lea lo que escribes: escribe como hablas.

No sé qué pasa cuando la mayoría de la gente se pone a escribir, y es que escriben de un modo distinto a como suelen hablar cuando están con un amigo.

Y además, el lenguaje escrito es normalmente peor que el lenguaje hablado ¿por qué?

Simplemente el lenguaje escrito es más complejo, lo que lo hace más difícil de leer. También suele ser más formal y distante, lo que aleja mantiene al lector a distancia del mensaje.

Pero quizás, lo peor de todo, es que las palabras rebuscadas y las frases complejas te dan a ti, al escritor, la falsa impresión de que estás diciendo más de lo que hay en realidad.

Y la realidad es que no necesitas usar frases complejas para expresar ideas complejas.

No necesitas usar frases complejas para expresar ideas complejas. Clic para tuitear

Esto es especialmente malo cuando estás escribiendo algo que más tarde tendrás que recitar, como por ejemplo una presentación con diapositivas.

Cuando los expertos en algún tema complejo hablan entre ellos sobre ideas de su campo no usan frases más complejas que cuando hablan sobre qué comer.

Es verdad que usan palabras diferentes, quizás exclusivas de su campo, pero incluso las que usan se limitan a lo imprescindible.

Y en mi experiencia, cuanto más difícil es el tema, más informalmente hablan los expertos.

En parte, creo que es porque tienen menos que demostrar, y en parte porque cuanto más complejas son las ideas de las que hablas, menos puedes permitirte que el lenguaje se interponga en el camino.

Una frase que me gusta decir cuando hablo de estos temas es que el lenguaje es chándal de las ideas.

El lenguaje es el chándal de las ideas Clic para tuitear

Y no estoy diciendo que siempre funcione mejor el lenguaje hablado. Por ejemplo, la poesía es tanto música como texto, para decir cosas que no dirías en una conversación.

Y te vas a encontrar con montones de escritores que consiguen llegar al lector con una prosa rebuscada, la literatura universal está llena de ellos.

Y luego, por supuesto, hay casos en los que simplemente hay escritores no quieren facilitar la comprensión de lo que tienen que decir, por ejemplo en los anuncios de malas noticias, o cuando son políticos, ya sabes, hay muchos ejemplos cada día en las noticias.

Pero para casi todo lo demás, el lenguaje hablado es siempre mejor.

Lo que no sé es por qué para la mayoría de la gente es más difícil escribir en lenguaje hablado, así que quizás la mejor solución es que escribas tu primer borrador del tirón, como se lo contarías a un amigo, y luego, si eso, echar un vistazo a cada frase y preguntarte «¿Es así como diría esto si le estuviese hablando a un amigo?».

Después de un tiempo, este filtro empezará a funcionar solo a medida que escribes, y cuando escribas algo que no dirías saltará como una alarma, hasta te resultará raro leerlo.

Hace años que, antes de publicar un artículo o un capítulo de un libro, siempre tengo la costumbre de leer en voz alta lo que acabo de leer y corrijo todo aquello que no suene conversacional.

Llego incluso a cambiar partes que fonéticamente suenen raras al decirlas, aunque queden bien escritas.

Lo sé, es quizás demasiado, pero tampoco es que sea un gran esfuerzo hacerlo, y creo sinceramente que el mensaje gana mucho a poco que pienses en tu lector.

A veces puedes llegar incluso más allá, y contarle a un amigo de qué va lo que estás escribiendo, y tras oírte a ti mismo contándolo, cambiar el texto a un lenguaje más hablado, comprensible y directo.

Es mucha gente la que me ha dicho a lo largo de los años lo fácil que es leerme, incluso los libros técnicos, que sienten como si les hablase directamente a ellos.

Y el mismo hecho de que me lo comenten es prueba suficiente de que no se escribe lo suficiente como se habla, que no es lo habitual, sino no les sorprendería ¿no crees?

Así que aquí tienes un truco para destacar sobre el 99% de los escritores: escribe como hablas, y no dejes escrita ni una frase que no dirías en conversación con un amigo.

Antes de publicar un artículo, libro o lo que sea, imagina a tu lector frente a ti, contándole lo mismo que acabas de escribir, y razona si se lo dirías del mismo modo hablándole que como lo has escrito.

Si la respuesta es que no, cambia tu escrito y cuéntaselo como si le tuvieses delante ¿a que se entiende mejor?