Apple comete con el iPad el mismo error que con el Newton

Ya hace años que Apple quiso ocupar el espacio de un dispositivo portátil, táctil, multifuncional, entonces llamado Newton, ahora con el iPad ha vuelto a intentarlo.

Si en aquella ocasión la jugada no le salió todo lo bien que quiso, esta vez los medios han encumbrado al iPad como record de ventas. No obstante, Apple sigue cometiendo el mismo error de márketing que entonces: no definir el público objetivo, el target de usuario. Ayer en el Newton y hoy con el iPad, Apple presenta un equipo para todo tipo de usuarios, y esa decisión compromete su apuesta.

El ejemplo claro lo tienes en estos dos vídeos, uno del Newton y otro del iPad, en los que en ninguno termina de centrar el objetivo de su cliente potencial, tratando de llegar a todos:

Y es que, al no ir dirigido explícitamente al  usuario corporativo el iPad se pierde por el camino muchas oportunidades, ya que no dispone de básicos, como la videoconferencia, el uso como terminal móvil (aunque sea eventual) y la conectividad con servidores empresariales, no digamos alguna conexión USB o de cualquier tipo.

Y, por otro lado, al no lanzarse clara y únicamente al mercado doméstico, nos ofrece un producto que tampoco cataloga en una categoría específica, mostrándolo como un dispositivo casi para todo, pero sin un target concreto. Esto, además, entronca con el componente emocional de la compra, pues todo usuario quiere sentir que un artículo está dirigido para el, no que valga para cualquiera. Ese aire de exclusividad siempre lo supo cuidar Apple, pero ahora juega peligrosamente.

Apple acertó totalmente con el iPod, claramente orientado al apasionado de la música con grandes colecciones, apostando por la capacidad de almacenamiento y la sencillez en la creación de listas y gestión musical. Lo mismo consiguió con el iMac, un ordenador claramente orientado al disfrute multimedia.

Pero Apple, estos últimos años parece querer ir a por todas, pero sin terminar de aclararse, ofreciendo ordenadores y dispositivos móviles sin una orientación clara, con un iPhone que – a pesar de su éxito – no ha sabido convencer del todo al usuario corporativo ni al joven. De momento, Apple sigue convenciendo y vendiendo gracias a su patente de corso: la usabilidad, esa capacidad que tienen sus diseñadores de software de conseguir que los usuarios sientan que tienen un trocito de cielo en sus manos, pero los últimos productos ya generan demasiadas expectativas como para seguir tratando de ofrecer un “todo en uno”.

Quizás debería apostar por ampliar sus gamas de productos y, al igual que con los Mac, ofrecer una gama de ocio y una profesional, también en los dispositivos móviles. Ofrecer un producto con increíbles capacidades multimedia para el ocio y otro con una conectividad y productividad fuera de toda duda para el mercado profesional.

En fin, que Apple ha estado sorprendiéndonos durante muchos años, solo espero que en esta nueva aventura de llegar al gran mercado, de competir cara a cara también en cifras de venta, también consiga ofrecer al público no solo lo que espera, sino mucho más.

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