El debate

Buenos días, creo que debo ser el único en este país que aún no he opinado sobre el debate del lunes, y no es porque no tenga una opinión al respecto, que la tengo, sino porque simplemente no ha cambiado en absoluto mi vida, y creo que ni siquiera mi voto.

Y es que si algo ha quedado claro con este y otros debates es que quien realmente ha ganado, y gana siempre, son los medios, y paralelamente los bares y cafeterías, donde se extiende la tertulia post-debate, mucho más interesante, y en ocasiones más sensata, que muchas de las que escuchamos a politólogos y tertulianos profesionales.

¿Cambia realmente algún voto este tipo de debates? Pues si tengo que hacer caso a lo que he oído y discutido con mis vecinos tengo que decir tajantemente que no.

No sé si es que los españoles somos en la política un poco como en el fútbol, que tenemos nuestro equipo y justificamos lo que sea, o porque llevamos mucho teatro a las espaldas y no nos creemos este tipo de espectáculos, que lo son.

El caso es que si uno atiende a lo que escucha, tal despliegue de medios y gasto de papel y tinta en realidad no cambia nada, cada cual seguirá votando al que ya tenía pensado.

¿Tendrán entonces estos debates influencia en aquellos españoles que aún no tienen decidido el voto?

Quizás ahí esté el único posible interés, no ya de los debates sino de toda la campaña electoral en su conjunto. Y no me refiero al despliegue y derroche de medios, sino a las posibles propuestas de los distintos candidatos, curiosamente de lo que menos se oye estos días.

Se suele decir, y casi siempre es verdad, que los gobiernos los deciden los indecisos, especialmente con índices tan altos como en nuestro país, así que más les valdría a los diversos candidatos que dejen de lanzar proclamas para los suyos y piensen más en el conjunto del país, en esa minoría representativa de ciudadanos que, como un servidor, no votan por colores sino por propuestas, a ser posible por hechos.

Yo, mientras se lo piensan nuestros políticos, propongo que se reduzcan las campañas electorales a solo 2 días, uno para presentar las propuestas y otro para analizarlas, y al tercer día a votar.

Con el dinero que nos ahorraremos habrá para más propuestas, más dinero para lo realmente importante, y es que los ciudadanos estamos más que hartos ya de que se nos diga que no hay dinero para limpiar las calles o las pensiones pero siempre aparecen millones de euros para gastar en carteles, caravanas y mítines.

De verdad, esperemos que todo este revulsivo democrático que ha surgido de la crisis y la corrupción sirva para que los futuros gobiernos, tanto locales como nacionales, piensen más en sus jefes, nosotros, los ciudadanos, y menos en sus partidos.


Columna de opinión del día 9 de diciembre de 2015 en el programa Hoy por hoy de la Cadena SER Madrid Sierra. También puedes escuchar el audio aquí mismo:

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