En días como hoy …

En días como hoy uno se indigna casi sin racionalizar el enfado.

Da igual que llueva o haga sol, cuando te levantas sin el velo de adormecimiento social con el que habitualmente nos envolvemos para no andar por ahí todo el día cabreados con la realidad, ese día dan ganas de montar una revolución, encadenarte a algo, cambiar de imagen de perfil en Twitter, pegar un berrido y despertar a los vecinos, o lo que cada uno entienda como acción de protesta.

Muchas veces me digo que mejor no andar siempre consciente de la realidad, que es casi mejor centrarse en los senderos de optimismo que en las autopistas de decepción que nos muestra la realidad cada día, pero hay días que es imposible, se levanta uno con el chip indignado.

Son esos días en que ves mas allá de los titulares de prensa, hilando unas noticias con otras, entendiendo la secuencia natural y perversa de acciones que por sí solas parecen no tener nexo de  unión, ni siquiera lógica.

Hoy es uno de esos días …

En días como hoy no puedo mirar para otro lado cuando veo la perversión de las economías de escala aplicadas a la desvergüenza más absoluta, cuando uno se da cuenta de que “aún hay clases“.

En días como hoy te das cuenta de que si dejas de pagar la hipoteca te quedas sin casa y hasta puedes ir a la cárcel pero si, por el contrario (si, contrario), haces un desfalco de millón de euros para arriba puedes negociar un salida ¿digna? a tu delito premeditado.

En días como hoy se hace patente que por mucho que trabajes siempre hay alguien que sin el mínimo esfuerzo, pero con el engalane adecuado, te  hará sombra e incluso te despreciará.

En días como hoy ves cómo hay políticos que, después de años de engañar y prevaricar, siguen ocupando sillón, y lo seguirán ocupando por muchos años, con  la connivencia necesaria de los votos.

En días como hoy te golpea la realidad de que si matas a una persona en un ataque de celos o sinrazón das con tus huesos en prisión, pero si organizas una mafia y asesinas metódicamente durante años a cientos te permiten negociar “condiciones” de retorno patrocinado a la sociedad a la que has aterrorizado sistemáticamente.

En días como hoysabes” que hay una clase política que lo seguirá siendo, sin ideologías ni ideas, solo con las redes de contactos necesarias para mantener el “status quo” que les beneficia y mantiene su posición privilegiada.

En días como hoy te atormenta la certeza de que el sistema económico actual está soportado por la pobreza de muchos para el mantenimiento de la riqueza de unos pocos.

En días como hoy gritarías hasta la extenuación para que alguien se de cuenta de que no es lo mismo ser víctima que verdugo, de que no es lo mismo ser pobre que rico, de que no hay justicia igual para todos, de que no hay un mundo sino varios, de que unos vestimos de mercadillo mirando el céntimo y otros de “firma” valorando “la calidad por encima de todo“.

En días como hoy dan ganas de volverse a la cama … pero …

En días como hoy decidí que debía dejar de quejarme y hacer algo por cambiar todo esto, por poner mi grano de arena para hacer un mundo mejor, en días como hoy estoy más convencido que nunca de la importancia de sumar en vez de restar, en días como hoy me alegro de haberme animado a  hacer política de otra manera, en días como hoy trato de reconciliarme con la gente por la que merece la pena seguir luchando.

En días como hoy se hace más necesario despertar del adormecimiento social y darse cuenta de la realidad para combatirla.

 

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