Ya se ha ido publicando en el blog oficial pero me gustaría compartir contigo la crónica completa, de un tirón, de mi viaje con Honda en la campaña de promoción del CRZ, un precioso coche que ha llevado la experiencia de márketing un paso más adelante, hacia la identificación de un coche con una historia, ¿qué digo?, muchas historias. Vamos a ello …

Road movie

Hoy, sin esperarlo casi, he empezado el viaje de Live every litre, y es que estaba planeado que me incorporara mañana pero me animaron a ello y me incorporé este primer día de Thomas en Madrid. Y la agenda del día ha sido realmente interesante.

Lo primero que choca, al menos a mi me ha chocado, al llegar es ver que la tripulación del convoy de Honda está compuesta por cerca de 20 personas, un equipo internacional pero muy unido. Algo tiene que ver el hecho de que llevan ya muchos días juntos en la carretera, y es que ¡esto es una ruta de viaje al viejo estilo!, y eso se nota en cada detalle.

Nada más llegar el recibimiento ha sido espectacular, como si me conocieran de toda la vida, todos preguntando que tal los blogs, detalles personales, ciertamente sorprendente … y agradable. Laura ha sido mi anfitriona, y no puede haberlo hecho mejor pues me he sentido parte del equipo desde el minuto 1.

En fin, que me enrollo con los preámbulos y querrás saber que ha pasado hoy. Pues bien, ha sido realmente interesante pues hemos ido a la mítica sala de conciertos Gruta ’77, donde tocaban varios ex-miembros de Ramones, y eso ha facilitado que el ambiente haya sido genial, con la calle llena de viejos (y nuevos) rockeros, todos flipando, pero no con la música, sino con la que el equipo de la película (si, se está grabando una película de toda la experiencia) tenía montada.

Y es que allí estaba el Honda CRZ, flamante, caliente, o sea, rojo, muy limpio y precioso, como es el coche, y de repente aparece Diego, un graffitero genial de Monkey Business, quien se ha puesto manos a la obra para personalizar el coche y que así luzca sus mejores galas mañana en el concierto que Metallica dará en Lisboa, a donde nos dirigiremos para cumplir el sueño de Thomas.

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A petición de los chicos ha pintado en el capó del Honda un espectacular dibujo de la muerte, y tras casi 3 horas de espera a que terminara su obra, el resultado ha sido genial, tremendo, me faltan palabras. La verdad es que nunca había visto pintar un coche con spray, y dar esos toques con aerógrafo, y he estado extasiado casi todo el tiempo, viendo como unas sombras se convertían en una auténtica obra de arte. Para rematar la jugada, los chicos han querido que Diego le añadiera la leyenda “Creeping Death”, que le ha dado el toque final.

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Con este “tunning”, el Honda, y todos nosotros, estamos preparados para mañana dar la campanada en el concierto de Metallica, que me ha dicho un pajarito que los miembros de la banda tendrán un encuentro “especial” con el coche, pero eso ya es otra historia, que toca contar mañana. Hoy toca dormir, que mañana tenemos madrugón para salir tempranito todo el convoy y llegar a tiempo del concierto.

¡Nos leemos!

Viajar es sufrir, pero compensa

Hoy ha sido un día duro, no se puede negar. Tras la intensa tarde de ayer hoy tocaba viajar para cumplir el sueño de Thomas, ver a Metallica en concierto. Lo que pasa es que estábamos en Madrid y había que ir hasta Lisboa, un largo viaje que empezó a las 6:00 AM, con el equipo reponiendo fuerzas y preparando el equipo para el viaje …

Incluso hubo que “tunear” algún coche que no cumplía con las “estrictas” reglas del viaje XD …

Pero bueno, todos desayunados y con más sueño que energía nos pusimos en marca en un día que ya aventuraba que iba a ser caluroso. Y vale que a España es lo que se viene a buscar pero es que hoy hemos estado por encima de los 30ºC todo el día, y tras muchos kilómetros – bien aprovechados como siempre – eso pesa. No obstante había un elemento que nos iba a dar valor y fuerza extraordinaria, y es que Louis, el irlandés de oro, había traído camisetas de Metallica para todos, si, para todos. Así que teníamos un aliciente más que nos imbuía de ganas: ¡Rock’n Roll!.

De verdad que hoy ha sido un día de los que unen. Y es que los kilómetros han ido pasando de Madrid a Badajoz y luego a Lisboa, escuchando la mejor música de cada un@, compartiendo vivencias y alguna confidencia. Además, ¡que nos hemos hecho la foto de grupo!, de la que aquí tienes un avance …

¿A que está guapa la tripulación de Live every litre todos de fans de Metallica?

Lo mejor del día está por llegar pero la comida, aunque no fantástica, ha sido típica de Portugal, con ese bacalao que aquí tan bien saben hacer en cualquier parte, algo que, unido a la amabilidad de la gente, hace de este país una experiencia inolvidable cualquier visita. En mi caso es la primera vez que vengo, y mira que he estado cerca veces, pero lo recomiendo a todo el mundo. Es un país precioso, lleno de historia y buena gente.

Todo esto y mucho más hemos ido viendo durante el viaje, y aquí tienes unas cuantas muestras del convoy y alguna foto cachonda de Thomas y Erick, que se lo han pasado genial oyendo todo el día Metallica en el Honda CRZ

Y de momento nada más, lo mejor está por venir. Ya estamos en Lisboa y un pajarito (bueno no, una foto) me ha dicho que Thomas y sus colegas Louis y Erick están a punto de cumplir su sueño, como el mismo comenta en su Twitpic

Luego os cuento que ha pasado el resto de la noche

Cuando los dioses se ponen de acuerdo y los astros están de nuestra parte no hay nada que detenga el destino, y Thomas y los afortunados Louis y Erik al final tenían que conseguir estar en el backstage de Metallica, pero no solo eso sino que estuvieron con la banda y hasta les firmaron el disco para que el día no se les olvide nunca. No obstante, nunca se les olvidará.

Durante toda la noche, más de 2 horas del más puro Speed Metal, estuve viendo como los 3 chicos, en primerísima fila, gritaban, cantaban, acompañaban a la banda como un miembro más, pero no solo ellos. Y es que el concierto de anoche el en Pabellón Atlántico de Lisboa puede que sea una de las mejores galas de Metallica en años. He asistido a muchos conciertos, pero nunca vi un pabellón tan completo en el que desde el primero hasta el último de los asistentes saltara y cantara cada canción, al unísono. La catarsis fue completa.

Desde los primeros acordes se veía que la noche iba a ser especial pues el público no se limitaba a hacer de coro al grupo sino que hasta tarareaban los riffs y acordes de los guitarristas, hasta los “taps” del bajista. Me recordaba esos míticos conciertos de Pat Metheny en los que el público cantaba los solos de guitarra del virtuoso del Jazz, pero adaptado al Metal Rock. Y ¿que decir del concierto en sí, de la actuación de Metallica?. Tengo que reconocer que soy apasionado de los riffs de Kirk Hammet, y no tanto de los temas del grupo, aún reconociendo que algunos de los acordes de temas suyos de hace ya 10 años fueron de los primeros que acuñé en mi guitarra eléctrica. Sin embargo un concierto de Speed Metal, como el de anoche no es una experiencia musical, es una experiencia vital, de pura entrega, algo corporal y rítmico.

Si vas a un concierto de este tipo, o conoces las canciones o no vas casi a escuchar a los músicos, es tal la entrega del público que solo oyes sus cánticos y el machacón ritmo de doble bombo del batería (extenuante, dicho sea de paso). El espectáculo no se constriñe al escenario, sino que se extiende por todo el local, donde los fans gritan, saltan, convulsionan al ritmo básico, casi antropológico marcado por el bajista y el batería. Te parecerá mentira pero ante el alarde de tecnología pirotécnica y pericia técnica de los instrumentistas, lo que prima – o resaltó esta noche – fue el ritual casi antropológico de los seguidores alrededor de la hoguera de watios de sonido. Es como si el machacón y frenético ritmo transportara a la masa a sus más básicos instintos y raíces. Ya digo que la experiencia fue realmente interesante, casi digna de estudio.

Pero ¿disfrutamos?. ¡Te aseguro que si!, ha sido tal la entrega que se contagiaba, a los pocos segundos te encontrabas saltando, gritando, siendo uno más del latido general del Pabellón Atlántico de Lisboa que, anoche, latía como un solo corazón. De hecho aún lo siento latir, haciendo ritmo con el zumbido de mis oídos.

¿Quieres más?, pues el día 20 del viaje tenemos cambio racial, de los ritmos más prehistóricos al flamenco. ¡Prepárate, el viaje no ha hecho más que empezar!

Presa y pasión en Sevilla

Nunca se alegra uno de abandonar Portugal pero había razones poderosas para hacerlo, a pesar de que también ha sido un día triste. Y es que en Portugal no solo dejábamos recuerdos del concierto de Metallica sino que también dejábamos atrás a Thomas, Erik y Louis, tras cumplir su viaje y concierto soñado.

No obstante, el día empezó mucho más tranquilo, y tarde, que los anteriores, pues no había prisas para regresar a España, solo ganas e ilusión. Y es que este día es cuando Adelina comienza su aventura flamenca, su encuentro con las más puras raíces del baile español por antonomasia, y de la mano de grandes maestros. ¿Algo más?, ah si, además en Sevilla, donde residen los grades de este arte.

Tras un gran desayuno hemos partido Antonio, Nike, Adelina y yo mismo camino de España, pero con el aliciente de pasar por el Algarve, una zona privilegiada de Portugal, por su belleza, sus gentes y sus playas. A pesar del calor, fuerte aún en el mes de Mayo, el viaje ha sido muy tranquilo y nos ha servido para conocernos mucho más que en días anteriores. Hemos estado hablando de todas esas cosas que, habitualmente, solo cuentas a amigos de toda la vida, pero un “road trip” es lo que tiene, que compartes experiencias, que hay tiempo para congeniar, incluso intimar razonablemente.

Gracias a ello hemos podido aprender mucho de la multiculturalidad que aglutinábamos, pues había en muy poco espacio lo mejor del calor portugués (Antonio), una gran muestra de la belleza de Grecia, representada por Nike (por cierto, nombre de diosa, por si no lo sabías), de la mejor mezcla de nacionalidades, acuñada en la española de corazón, británica de pasaporte y ciudadana del mundo que atiende por Adelina. Claro, también ha habido muestras de lo nuestro, de lo español, que he tratado de representar lo mejor posible a pesar del constipado que he sufrido todo el día – que achaco a los cambios de tiempo de estos días atrás.

Todos juntos hemos aprendido que hay más cosas que nos unen que las que nos separan, que somos mucho más parecidos de lo esperado, quizás por el carácter mediterráneo de todos nosotros. En cualquier caso ha sido un viaje bonito, casi tierno, en el que ha habido momentos para la risa y también para la añoranza. Los viajes tienen, afortunadamente, estos momentos casi mágicos, que forjan amistades de las que no se olvidan fácilmente.

Casi al final de la jornada paramos a comer en un pueblo maravilloso, descubrimiento para todos (incluso Antonio): Tavira, un pueblo marinero, junto al mar, donde hemos tenido un momento de relax como pocos estos días. Allí, en la ensoñación del reposo, pude captar a Adelina ¿quizás ya pensando en sus clases de flamenco?. En cualquier caso ya quedaba poco.

Adelina

Como ya he dicho, quedaba poco para llegar a Sevilla, pero ahí no terminaban las sorpresas porque al llegar parecía que nos esperaba una multitud. Y no, resulta que el hotel está justo al lado del estadio Sanchez Pijuán, y casualmente ayer el Sevilla F.C. ganó la Copa del Rey, de ahí la algarabía, pues justo cuando llegábamos aparecían los futbolistas en el autobús oficial, recibidos en olor de multitudes, y nosotros tan contentos, recibiendo los halagos como si fueran para nosotros. ¡Ea, que también nos los merecemos!.

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Pero la noche no ha terminado ahí, y es que Sevilla es mucho Sevilla. Y no se podía terminar una noche de calor primaveral sin disfrutar con el resto del equipo de Live every litre de unas excelentes muestras de la gastronomía andaluza. Ya sabes, unas coquinas, “pescaíto” frito y, como no, presa ibérica. Doy fe que hemos dado buena cuenta de ello, aquí una muestra …

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Y ahora, ya en el hotel, no hay mejor momento para rememorar estas experiencias, lo que un viaje en carretera tiene que ofrecer y, como no, lo que mañana nos espera, muchas horas de flamenco, en estado puro. Pero esa ya es otra historia … que también os contaré.

Flamenco Flashmob

Acercándonos ya al final del viaje de Adelina, de ese encuentro con el más puro flamenco de Sevilla, llegamos a un día especial, porque esta jornada iba a ser el encuentro de Adelina con los clásicos del flamenco y, además, lugar de fiesta en la calle gracias al Flamenco Flashmob convocado en Facebook.

Giralda

Llegamos el día anterior a Sevilla con “mussha caló”, pero bien soportada por el ambiente y la brisa del río, además de aderezada con la mejor sangría, y pronto íbamos a vivir una experiencia inolvidable en esta maravillosa ciudad, en la que es imposible no sentirse bienvenido. Mientras Adelina empezaba a hacer realidad su sueño flamenco, el resto del equipo preparaba el material y localizaciones, porque por la tarde viviríamos una experiencia 2.0, un flashmob convocado en Facebook. Era una propuesta arriesgada, porque nunca se sabe la respuesta de la gente, pero la ilusión merecía la pena.

El día empezó curioso, y es que había que pasar por el taller. Fuimos varios a llevar la moto del equipo a pasar la revisión, y es que en pocos días ya nos habíamos saltado 2 revisiones. No os cuento las caras del equipo de Honda Sevilla cuando aparecimos con el CRZ, un coche que ni los de la casa habían tenido – hasta ese momento – ocasión de ver en directo. Por supuesto, les encantó.

A eso de las 8 de la tarde (con mucho calor aún), junto a la Giralda, empezaron a sonar acordes flamencos, y gente que allí estaba, unos convocados y otros no, se animaron a bailar en el sitio más indicado para ello. Hasta yo pensaba haberme animado a bailar, pero viendo el arte desplegado por los allí presentes no pude menos que ser humilde y gozar del arte de los demás, eso si, tratando de plasmar lo que allí se mostró, con fotos, y también algunas notas para el blog. No hubo mucha gente, pero los 4 o 5 minutos de flamenco espontáneo fueron una gozada, a la que se sumaron, con sus palmas, con sus risas o con simplemente su sorpresa, todos los que por allí pasaban, siendo conscientes de que en ningún otro lugar del mundo uno puede ver bailar flamenco en la calle y que se sienta natural, que lo pida el cuerpo, y así fue.

Flamenco flashmob Sevilla

Luego, claro, el calorcito pedía sangría, y a eso fuimos, con el aliciente adicional de que era el cumpleaños de Rob. Esta fue una ocasión más para comprobar que hace falta poco para unir a buena gente: una hermosa ciudad, un viaje inolvidable, una terracita, incluso un bonito coche. Pasamos una tarde-noche inolvidable, llena de convivencia, cariño, incluso confesiones, que terminó “un poquito tarde” disfrutando de la noche sevillana, como no podía ser de otro modo. Luego, he pensado sobre las vivencias de este día tan especial, y tenía dos recuerdos principales: como un viaje puede unir a gente tan distinta y, por otra parte, que España es quizás uno de los mejores sitios del mundo para vivir. No es que no lo supiera, pero cuando te reunes con gente de muchos países, y ves lo relajados y a gusto que están, te das cuenta de que hay pocos sitios en el mundo que ofrezcan ese entorno tan amigable ¿no te parece?. Más si tienes enfrente una sangría fresquita ….

Sangría

Y nada más, las conclusiones del viaje las tenéis en este otro post.

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