¿A qué puñetas se dedica la oposición?

postura oposicion

Eso mismo me he preguntado yo mismo muchas veces ¿para qué leches sirve la oposición?, ¿para protestar de todo lo que hace o no hace el que gobierna?, ¿para cobrar por dar por saco?. Seguro que tu también lo has pensado muchas veces, y has llegado a la misma conclusión.

Hay alcaldes y presidentes de autonomías que también han llegado a esa conclusión y, en coherencia con su pensamiento, han quitado el sueldo a toda la oposición porque, “total, para que me estén molestando mientras gobierno mejor que se dediquen a otra cosa y así no me tocan las narices con que si he hecho esto o he dejado de hacer lo otro“.

Te decía antes que yo también me lo preguntaba, antes de entrar en política, y algunas veces, lo reconozco, todavía me lo pregunto, porque como en todo, en toda afirmación hay parte de verdad, pero me explico.

En realidad, por lo que llevo viendo en estos 2 años que llevo en la política activa, un concejal/diputado de la oposición puede tocarse las narices a nivel intergaláctico, no hay más que ver el diario de sesiones del Congreso de los Diputados o las actas de cualquier Ayuntamiento para comprobar que hay políticos que solo lo son de nombre, y porque iban en una lista electoral que ha recibido los votos suficientes para tener representación … ¡Ay, la representación!

Pues si, ¡la representación!, ese es el “quid” de la cuestión. Y es que se supone que a uno lo eligen los ciudadanos para que les representes, para que traslades sus inquietudes, cumplas tu programa si gobiernas, fiscalices al equipo de gobierno  si estás en la oposición, e incluso para que hagas propuestas.

Pero hay “representantes” a los que se les olvida, o nunca se dan cuenta que esa precisamente es su función: representar el ciudadano. Y es cuando no se cumple ese mandato cuando se pervierte la política, cuando hay eso que llaman “desafección“, que yo llamo cabreo monumental o sentirse engañado por los políticos.

Entonces ¿para qué sirve la oposición?, pues cómo no puedo hablar de lo que hacen los demás te contaré lo que hago yo:

  • Estudiar y analizar los presupuestos, vigilando que no se incumple la normativa y legislación vigente, que cumplen el papel solidario de toda administración y la necesaria austeridad requerida a todo gestor público
  • Revisar la relación de puestos de trabajo y nombramientos para controlar que no se cometen excesos ni irregularidades
  • Atender a los medios cuando lo requieren, para explicar nuestra acción política y propuestas.
  • Asistir a los múltiples actos institucionales a los que nos invitan. Personalmente no es lo que más me encanta pero entiendo que hay que hacerlo, pues soy consciente de que no me invitan a mi sino al grupo político al que represento y, por extensión, a los vecinos.
  • Reuniones con el consejo local y asamblea de afiliados para explicar la acción del grupo municipal, escuchar sus propuestas y críticas
  • Reuniones con diputados para coordinar acciones supramunicipales desde el resto de las instituciones
  • Vigilar los registros de entrada para identificar problemas de los vecinos, expedientes, etc
  • Revisar cada expediente solicitado para comprobar que no hay nada irregular
  • Reunirme con asociaciones, ONGs, comunidades de vecinos, representantes sindicales y todo aquel vecino que me lo solicite, para conocer sus problemas e ideas y trasladarlas a las instituciones
  • Aprender mucho, todo lo que puedo, sobre administración local, para hacer cada día una labor de oposición – y de gobierno cuando toque – lo más digna posible
  • Realizar estudios de problemas de mi ciudad para verificar que se cumplen las normativas vigentes y, en caso de resultado negativo, exigir su cumplimiento
  • Reuniones con el resto de grupos políticos y áreas para coordinar acciones, proponer ideas y debatir asuntos vigentes
  • Elaborar propuestas y mociones para conseguir cambios que mejoren mi ciudad o solucionen problemas existentes
  • Asistencia a comisiones informativas de cada área para valorar y analizar los temas en curso del Ayuntamiento (urbanismo, seguridad, limpieza, hacienda, servicios sociales, etc)
  • Estudiar los expedientes de cada área para poder comprobar que la labor de gobierno se realiza de acuerdo a la ley, sin atajos, y que el objetivo sea mejorar los servicios de mi ciudad.
  • Atender las preguntas, peticiones, ideas, quejas y reclamaciones de los vecinos allí donde me las planteen, en mi caso en todas partes y a todas horas, ya que no solo estoy en la calle a diario sino que también tengo perfiles activos en las redes sociales, blog, foros, etc. Hay que estar allí donde estén los vecinos, y están en todas partes, cada vez más.
  • Cuestionar y cuestionarme cada acción de gobierno, algo que cuando hay mayorías absolutas brilla por su ausencia, pues al no necesitar del voto de nadie más que de los tuyos es fácil creerse infalible, y nadie lo es.
  • Preparar ruegos y preguntas al equipo de gobierno para que atiendan necesidades de los vecinos.
  • Preparar y defender intervenciones para los plenos, la parte más visual pero no la más relevante de la actividad, aunque sea la única visible.
  • Tratar de que se cumpla el programa electoral por el que nos votaron, a mi partido, los vecinos. Si, has leído bien. Sé que no gobierno pero si considero que el programa presentado es bueno para mi ciudad por supuesto que voy a tratar de que se cumpla, proponiendo punto por punto sus ideas al equipo de gobierno. Lo considero fundamental.
  • Informar de mi actividad a los vecinos, y que me digan ellos si me estoy ganando el sueldo que me están pagando, que para eso son mis jefes. Esto lo hago de varias maneras, en la web del grupo municipal, cada mes en la calle en el encuentro al que llamamos “Habla con tu concejal“, en las redes sociales y con el boletín mensual en el que resumimos nuestra actividad del mes previo.
  • En definitiva, tratar de “llegar” a controlar y fiscalizar la labor del equipo de gobierno, solo que sin todos sus concejales ni la administración entera trabajando para mi.

No se si parecerá mucho o poco pero, a grandes rasgos, es lo que ocupa mi tiempo y dedicación cómo político en la oposición, y me enorgullece el esfuerzo.

¿Podría hacer menos?… infinita y lamentablemente.

Hay políticos que en la oposición no ejercen cómo representantes (algunos ni en el gobierno) y se dedican meramente a votar “lo que toque, olvidando que no están ahí para representar a su partido político sino a los ciudadanos.

labor de oposicion

Hay políticos (de nombre) irresponsables que simplemente van a los plenos y, cómo mucho, critican haga lo que haga el equipo de gobierno, desde la ideología, olvidando la mayoría de las veces si el asunto propuesto es bueno o malo para los ciudadanos. Por supuesto, votan por sistema en contra de todo lo que proponga el que gobierna.

Parte de la culpa la tienen las listas cerradas y bloqueadas, pues tanto para el ciudadano cómo para el político, se pierde la perspectiva de a quién se vota realmente, pero cada uno tiene su propia responsabilidad.

En lo que a mi respecta – y ya me da igual que me acusen de falta de ideología pues a mi me importan las ideas, las propuestas – procuro revisar todo exhaustivamente y, si lo que se debate tiene como resultado algo bueno para mi ciudad lo voto a favor, da igual quien lo proponga, algo que creo que debería ser el principio rector en la política, y no solo en la local, también en la autonómica y nacional.

¿Sobra la oposición?, pues claramente no.

Creo que sobran los malos políticos, los que no asumen ni ejercen a diario su labor de representación, y creo que la oposición es absolutamente vital para la democracia, no solo porque representa a la “otra” mitad de la ciudadanía, que tiene que tener voz y acción en las instituciones, sino porque es una función necesaria incluso para el que gobierna, aunque piense lo contrario, pues es la voz crítica que todo responsable debe tener para no ir derecho al desastre, alentado solo por los afines, algo tan común en la política como en la empresa.

¿Deben tener sueldo los políticos en la oposición?, pues piensa un momento si se puede ejercer bien la labor de representación en los ratos libres que te deje el trabajo y la familia. Hay muchas otras labores vocacionales, y la política lo es, y ¿a que no se te ocurriría pensar que deban hacer su labor sin poder dedicarse a ello y mantener al mismo tiempo a su familia?

El problema no es lo que cobren los políticos, sino lo que hacen los políticos.

Nadie se estaría cuestionando si tienen que ganar esto o lo otro si de verdad cumplieran todos con su cometido y el resultado fuera una sociedad bien gestionada, con servicios de calidad, sin escándalos de corrupción generalizada. Yo creo, sinceramente, que un representante público, por su responsabilidad y nivel de exposición pública, debe estar bien pagado, vigilado, transparente y fiscalizado, para que cumpla su labor de manera efectiva y, sobre todo, ejemplar.

Si se cumplen todas esas premisas no vendrá algún iluminado populista a cuestionar la representación política, a tratar de mermar la democracia, cómo últimamente están proponiendo políticos demagogos de partidos supuestamente responsables.

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