Cosas que he aprendido en la política (2)

Aunque he tardado más de lo que quería aquí está mi segunda edición de la serie “Cosas que he aprendido en la política“. Y no ha sido por gusto, ni es que no haya aprendido cosas, sino que he preferido esperar a ver las cosas con un poco más de perspectiva, dejando pasar la vorágine de los primeros 100 días de gobierno local de Collado Villalba, donde tuve el honor de ser elegido concejal.

Pero vamos a ello …

  • La política municipal a veces no es política, y es que la mayoría de las ocasiones lo que requiere la gestión municipal son cuestiones del día a día de los ciudadanos, que nada tienen que ver con la ideología sino con la gestión. Y no es que los representantes políticos no puedan aplicar medidas políticas, de mejora de las condiciones de los ciudadanos, sino que esto pasa a segundo plano la mayoría de las veces por el apremio de aprobaciones de enajenaciones urbanísticas, licencias de obras, cuestiones de urbanismo, seguridad local o concursos de servicios externos. Si esto es así para la oposición, no digamos para el equipo de gobierno, que es con lo que trata habitualmente.
  • Solo existe el Alcalde, pues una vez terminadas las elecciones, y aunque en España no hay (teóricamente) un sistema presidencialista, para la política municipal el resto de representantes públicos pasamos a tercer plano, con vacante del segundo. Desde la investidura la única figura visible pasa a ser la del Alcalde, por mucho que nos empeñemos la oposición en ser determinantes en la política del municipio, y esto es así tanto para los medios de comunicación como para los vecinos.
  • “Consejos doy que para mi no tengo”. Este viejo refrán viene a resumir lo que les pasa a los nuevos equipos de gobierno, que tardan segundos en empezar a cometer los mismos errores que antes criticaban al equipo saliente (cuando hay cambio de gobierno). Desde que hemos empezado el mandato (que es como se le llama al periodo de gobierno local, no legislatura como en el gobierno de la nación) el PP viene pecando de lo mismo que se quejaba del anterior gobierno del PSOE, perpetuando la certeza de que PPSOE no son alternativa sino alternancia, que lo único que ofrecen es la visualización de un cambio de sillón.
  • Vuelta al papel. Desde que entré de concejal en Collado Villalba he vuelto a poner faxes, a imprimir documentos para pasarlos por registro, a tener portafirmas, a confirmar incluso asistencia a plenos y comisiones firmando en un papel. Y me cuesta, la verdad, llevo muchos años gestionando proyectos y empresas sin necesidad de tal gasto en papel y pérdidas de tiempo. Y lo peor es que existen sistemas informatizados, pero estos van a la zaga pues la administración pública aún está configurada para ser 1.0 del todo.
  • Las mayorías absolutas perjudican a la democracia. En Collado Villalba hemos pasado de una mayoría absoluta del PSOE a otra del PP y cuando los gobernantes saben que van a ver aprobado todo lo que presentan o denegado todo lo que no les guste de lo que presenta la oposición no hay debate, no hay análisis serio de las consecuencias de las propuestas, no hay puntos de vista más que el del equipo de gobierno, y pierde la democracia y, en la mayoría de las ocasiones, el ciudadano. He visto ejemplos de ello suficientes ya como para cerciorarme de que las mayorías absolutas perjudican a la democracia y al ciudadano.
  • No se sabe qué es ni para qué sirve un concejal. Pues si, la pregunta que más me hacen es “¿concejal de qué?“, “de la oposición” digo yo, pasando luego a explicar que en la política local no hay ministros y diputados, que aquí todos somos concejales (como diputados) pero solo los de gobierno tienen “delegación” (cartera) y luego está el Alcalde, también concejal investido como tal. Yo si que lo sé, y empleo parte de mi tiempo en la calle para explicar que, aunque en la oposición, mi labor es servir a todos los vecinos, me votaran o no, para llevar sus inquietudes y necesidades al pleno del Ayuntamiento y defenderlas.
  • No hay concepto de servicio público por parte de muchos concejales. Tanto los de gobierno porque desde el primer día pasan a ser gestores del día a día, como los de oposición que olvidan que también están ahí para servir al ciudadano y no a su partido político, hay muchos políticos que no parecen saber distinguir sus funciones,
  • Los ayuntamientos son reinos de taifas, donde el Alcalde hace y deshace a voluntad en multitud de cuestiones y sin criterios uniformes. Cuestiones como los sueldos de la corporación se deciden aleatoriamente y sin ningún rigor.
  • La casta política existe, no es algo que se dice o se supone que existe, está ahí, en grandes y también en pequeños detalles. Hay privilegios que separan a los políticos de los ciudadanos en los que ni se repara, y si renuncias a ellos – como hemos hecho en UPyD – te miran como a un marciano, te insultan, te llaman demagogo, o en el mejor de los casos te regalan un condescendiente “ya se os pasará”.
Y, bueno, más cosas, pero eso ya queda para otra edición de “Cosas que he aprendido en la política”.

Valora este artículo para mejorar la calidad del blog ...

PobreRegularEstá bienMuy buenoExcelente (sin valoración aún)
Cargando…

¡SUSCRÍBETE A NAVEGANDO CON RED!

Si no quieres perderte ninguna publicación suscríbete a la lista de correo. Recibirás solo un email diario y solo si hay nuevo contenido.

Eventualmente recibirás contenido exclusivo y ofertas especiales.